Respetando el derecho a la propiedad intelectual
En nuestra cotidianidad las estructuras nos ayudan a sostener metas, hábitos, pasatiempos, proyectos y todo aquello que para nosotros se traduce en bienestar y felicidad, tal como sucede con la tesis. A veces, le tememos a la redacción académica por pensar que es un océano difícil de navegar, con una inmensidad de trabajos e informes de autores que transitaron por este trayecto y dudamos de nuestra capacidad, pero cuando afloramos la estructura estándar de lo que representa escribir una tesis sin plagio, podemos ver que se trata de un orden específico en que se redactan los capítulos.
En estos párrafos que dan vida al requisito final para graduarse, se utilizan tres elementos esenciales:
- Introducción breve cuando inicia cada capítulo sobre los temas centrales.
- Contenido de otros autores, usando las citas textuales o de parafraseo.
- Opiniones del estudiante e interpretaciones propias.
Con esta secuencia se logra estructurar cada título y subtítulo de la tesis, donde es elemental que prevalezcan las opiniones propias y la correcta citación de los estudios referenciales, porque si solo aparecen citas, sería un compendio de fragmentos de investigaciones de terceros, sin sentido ni propósito.
Una buena redacción académica comienza por comprender, analizar y expresar las ideas con tu propia voz, contando con el respaldo de quienes lograron su meta académica y transitaron por este camino de retos y desafíos, superados gracias a su esmero y esfuerzo.
Guarda la integridad en cada acción y Dios siempre te bendecirá con recompensas y regalos a diario.
Anggi Vergara Hernández
Autora de "Ruta para una tesis exitosa"